Eclipsando los sentidos.
Buscando en el baúl de los recuerdos...
O mejor dicho, la caja de las fotos viejas, han salido unas cuantas que me han dejado con la boca abierta (sobre todo la última).
Todas ellas sacadas en la Playa de la Victoria, en la Tacita de Plata, Cádiz.
De por sí esta playa tiene un encanto especial, donde todo parece posible. Agua, Aire, Tierra y Fuego, los 4 elementos de la vida fusionándose en un lugar mágico y con encanto.

Y no sólo yo estoy entusiasmado con sus encantos. El Sol y la Luna, tan lejanos el uno de la otra, quisieron juguetear en tan mágico entorno y fueron inmortalizados en un momento irrepetible.

Así estuvieron un rato largo, contándose viejas batallitas, hasta que llegó el momento de la despedida. Y a juzgar por cómo quedó el horizonte al final de la conversación, estoy seguro de que cosas muy hermosas se dijeron entre sí, dejando a todos los presentes con esta preciosa imagen que parece sacada de una película.

El día que me llegue la hora, el infinito mar de cristal de esta playa será mi tumba.

