Inventos inútiles Vol. 4: El plástico de cocina
Los inventos deberían ser cosas que sirvan a toda la humanidad y que nos permitan simplificar ciertas tareas de la vida diaria. O así debería ser. Pero esta definición no encaja con el objeto del que quiero hablar hoy. Porque o yo no formo parte de la humanidad, o algo raro pasa aquí.
Lo único que sé es que cada vez que lo uso, me siento totalmente superado por un simple plastiquito, capaz de sobrepasar los límites de mi paciencia, comprensión y tolerancia.

¿A qué viene tanta ira contra algo que a mucha gente le parece estupendo?
No se debe hacer, pero contestaré a esta pregunta con otra pregunta...
¿Hay alguien en esta vida que sea capaz de cortar el maldito plastiquito con la ridícula "sierra" que viene en el lote? Es más... ¿Hay alguien capaz de cortar el plastiquito con tijeras, o con cualquier otro objeto afilado?

Y cuando digo cortar, me refiero a corte preciso. Sin que quede desgarrado, lo que se dice un corte limpio.

Como se puede ver, he vuelto a perder otra batalla. Y la guerra, porque aprovecho desde aquí para anunciar la rendición incondicional con el plástico de cocina. No puedo más.
