Quien al ver el título de la entrada la lea esperando saber algo del sistema de protección de copia de cintas vhs, le hago saber antes de nada que no va encontrar ninguna información al respecto. Al contrario que las asquerosas cadenas de televisión, no quiero sentirme ladrones de vuestro tiempo, así que, aclarado queda.
(esto viene a que acaba de venirme a la mente esa sensación de rabia e impotencia que se siente cuando estás viendo una película en la tele y les da por poner un corte de publicidad de 20 minutos cuando en realidad a la película le quedan sólo 2).
Algo realmente cruel y despiadado por lo que, tarde o temprano, un héroe anónimo al estilo de
El cuervo o
V de Vendetta, les hará arder en el infierno.
Dejando de lado este asunto, quiero dejar constancia de mi último descubrimiento: El tamaño importa.
No, no voy a hacer el típico chiste fácil, esto es un estudio serio, me refiero a cómo se ve el mundo en función del tamaño que tengamos. Porque, como dijo Einstein, todo es relativo.
Para hacerlo más evidente, usaré la función macro de la cámara de fotos (de ahí el ingenioso nombre de la entrada) y haré algunas fotos a cosas en las que normalmente no nos fijamos.
Ejemplo 1. Una simple arañita que corretea de forma inocente por una planta. En comparación con ellas, seremos miles de veces más grandes. No deberíamos tenerlas miedo (digo esto porque no es una viuda negra. Si no, hablaría desde un hospital). Pero haciendo uso de la MacroVISIÓN podemos comprobar que la diminuta arañita, se convierte en auténtica bestia.
Ejemplo 2. ¿Qué será esto? ¿Un erizo? ¿Una malla enredada de hilos de cobre? ¿El nido de una cigueña?

A simple vista parece algo indestructible. Pero en realidad es sólo una bolita de pelo con algo de laca. ¿Cómo se las hubiese ingeniado Gulliver para atravesarla?
Ejemplo 3. Esta es la prueba final. La prueba que desvela la verdad. ¿Qué ser es capaz de matar a pesar de tener un tamaño tan pequeño que lo hace invisible? ¿De quién nos acordamos en pleno invierno? En efecto, de los virus. Lamentablemente, esta cámara no nos permite verlos. Pero, ¿qué pasaría si los virus tuviesen un tamaño visible y no les hiciese falta infiltrarse en el interior de los seres vivos para matar?

La aterradora verdad ha salido a la luz. El tamaño claramente importa. Y esperemos que estos letales virus asesinos no crezcan nunca, porque sería el principio de nuestro fin.
Y aún hay cosas muy interesantes que ver antes de morir...