Inventos inútiles Vol. 2: Los calcetines estampados
Quien lea esto pensará... pero si los calcetines son un gran invento. Evitan rozaduras, hacen que el zapato se adapte perfectamente al pie, en invierno evitan que tengamos frío en los pinreles, etc.
Y, en efecto, estoy de acuerdo. Pero no en todos los casos. Me explico...
Llega el día de colada. Pones la lavadora y metes los calcetines entre otras cosas. Cuando está ya todo limpio, lo sacas de la lavadora, colocas la ropa en el tendedero para que se seque... y ahí empieza la aventura de los calcetines:
¿Dónde está la pareja de ese calcetín que misteriosamente sale de la lavadora solo?
¿Será que entró solo y por eso no tiene pareja?
¿O es que la lavadora se alimenta, además de electricidad, de la tela de los calcetines?
Sea como sea, el caso es que con el tiempo se van acumulando cada vez más y más calcetines solitarios. Los vas guardando con la esperanza de que algún día sus desaparecidos compañeros vuelvan a casa por navidad (como el turrón).

Pero pasan los días... las semanas... los meses... los años... y los pobres calcetines siguen estando sin pareja. Se han quedado solos, pero a cambio han ganado algo que les permite superar su desesperación ante la soledad. Forman parte de una familia con sentimientos fuertes y especiales: La familia de los calcetines sin pareja.

Todo esto se podría solucionar de una forma muy, MUY, sencilla. Que dejen de fabricar calcetines estampados, que los hagan todos del mismo color. Así, si la lavadora tiene ganas de comer y se traga un calcetín, no dejará sin pareja a nadie. Porque en el momento en que la lavadora actúe y vuelva a tener hambre, desaparecerán algunos calcetines... pero nuevas parejas se formarán, manteniendo así el equlibrio del Universo.
